museo

El I.E.S. Bernaldo de Quirós cuenta con una de las pinacotecas más importantes de Asturias, especialmente en lo relativo a pintores asturianos, que se complementa con un fondo escultórico, de obra gráfica y cerámica.

Los orígenes del Museo se remontan al año 1972, cuando la revista Asturias Semanal, en colaboración con la Caja de Ahorros de Asturias, organizó el I Certamen de Pintura Joven, cuyos cuadros se presentarían en Oviedo, Gijón, Avilés y Langreo, pero no en Mieres, que carecía de un lugar mínimamente adecuado para la presentación. Carmen Díaz Castañón, que por aquel entonces dirigía el Instituto, ofreció las instalaciones del Palacio de Camposagrado, lo que permitió que los cuadros se pudieran exhibir en la cuenca del Caudal.

De este modo se inició una serie de exposiciones que en los años siguientes llevarían al Palacio de los Bernaldo de Quirós las obras de Fernando Rodríguez Sáiz, Hyto Posada o José Manuel Ordóñez.

En octubre de 1974 el curso se inauguró en el Instituto con la apertura de una sala de exposiciones permanente. Carmen Díaz Castañón fue contundente en su presentación: "Así como la Biblioteca es ya elemento insustituible en toda formación, creemos que empieza a serlo también el Museo. La realidad última de la belleza es ella misma, y nuestras palabras no serán nunca más –y no es poco- que una aproximación a ella".

Comenzaba así una tradición por la que el Bernaldo de Quirós, sin desatender las necesidades educativas, dedicaba una parte de su presupuesto a la adquisición de obras de arte. Además se impuso una condición que aún perdura: todo aquel que quiera exponer puede hacerlo, siempre y cuando done al Instituto una de sus obras. Y así, poco a poco el Instituto ve cómo se enriquecen sus fondos.

Quizá la más importante exposición itinerante fue la de los grabados de Goya que organizó la Fundación Juan March en 1982. En 1993 los fondos salieron de la sala donde se exhibían para expandirse por las distintas dependencias del Palacio.

Hoy el Museo cuenta con más de doscientas obras de autores como Nicanor Piñole, Aurelio Suárez, Navascués, Rubio Camín, Pelayo Ortega, Eduardo Úrculo, Manuel Viola, José Luis Fajardo, Celso Granda, Orlando Pelayo, Marola, Vaquero Palacios, Alejandro Mieres, Antonio Suárez, Hyto Posada, Rubén Darío Velázquez, Higinio Del Valle o Rodríguez Sáiz, así como esculturas de José María Navascués, Pablo Serrano, Eusebio Sempere, Fernando Alba o José Luis Fernández.

Mención especial merece la obra gráfica en el sentido más tradicional, de gran diversidad de autores y estilos: aguafuertes, aguatintas, litografías y serigrafías de Saura, Barjola, Chillida, Torner, Mompó, Tàpies, Navascués, Lucio Muños, Quetglas, Orlando Pelayo, Guinovart o Mompó.

En el Instituto Bernaldo de Quirós pinturas y esculturas conviven en los pasillos, las salas de reuniones y algún que otro despacho. También para el Museo el edificio se había quedado pequeño, pero las obras de remodelación y restauración culminadas en 2008 permiten al fin disponer de un espacio amplio y adecuado para tanta belleza.